Factor Humano

La humanidad desde sus orígenes ha sido nómada, a medida que se iba asentando se fue creando la necesidad de solucionar problemas derivados del transporte de personas.

Los desplazamientos comenzaron a pie, con animales o en carromatos, con el paso del tiempo se fueron creando diferentes medios de transporte como:

  • Funicular (1) sobre raíles de madera en 1515,
  • Automóvil a vapor en 1769 (2)
  • Locomotora en 1812 (3).

 

El impacto social, económico, cultural, jurídico e industrial derivado de la movilidad ha llevado a la búsqueda constante de mejoras de la misma en: mayor capacidad de carga, comodidad, velocidad, y seguridad.

Desde los inicios, el conductor ha participado activamente de los avances que ha vivido la conducción teniendo que adaptarse a ellos.

Hace 60 o 70 años la movilidad era esencial para el desarrollo de la sociedad en general, mejoraba la calidad de las personas, permitía el acceso de médicos y profesores a zonas rurales, unía localidades, etc.

Aquellos conductores debían hacer frente a un número de exigencias de gran impacto tanto en la seguridad como en el transporte, por ejemplo:

Solucionar incidencias del vehículo en ruta para continuar su viaje en unas vías poco evolucionadas.

Ya avanzado el siglo XX, en la década de los 80 la movilidad sufrió su primer gran cambio en lo que a vehículos se refiere.

Aparece la electrónica y la complejidad mecánica se eleva, lo que supone una nueva adaptación por parte de los conductores.

Por otro lado las carreteras mejoraban y se podía circular por ellas de forma más segura y cómoda.

En el año 1989, se da el número más elevado de muertos por accidentes de tráfico en nuestro país, aproximadamente unas 25 personas al día.

En ese momento la sociedad tomó consciencia de la importancia de una movilidad segura.

Accidentes de tráfico sonoros

Nuestro país ha sufrido graves accidentes de tráfico que han dejado marcada a la sociedad, por ejemplo:

  • El de los Alfaques el 11 de julio de 1978, donde se causó la ruptura hidráulica de la cisterna debido al sobrellenado del tanque de un vehículo que transportaba mercancías peligrosas.
  • La evaporación y la expansión del gas licuado provoco una explosión de tipo BLEVE, causa oficial según el tribunal de Tarragona(4). En este accidente fallecieron 243 personas y 300 resultaron heridas.
  • El 6 de diciembre de 1991, 17 personas murieron calcinadas tras una colisión múltiple en la autopista A-8. El 6 de julio de 2000, 22 estudiantes murieron cerca de Soria en una colisión del autocar donde viajaban con un camión.

 

Cambios Normativos

La administración impulsó cambios normativos pasando del Código de Circulación del 25 de  septiembre de 1934 a la Ley 18/1989 de 25 de julio, de bases sobre tráfico.

Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial abrió camino a la normal de referencia:

Ley sobre Tráfico Circulación de Vehículos a motor y Seguridad Vial aprobada por el Real decreto legislativo 339/1990 de 2 de marzo.

Estos cambios normativos incidieron favorablemente en la disminución de accidentes, cuestiones como el cinturón de seguridad o el casco pasaron de ser elementos olvidados a cobrar la importancia que realmente tienen.

Posteriormente la aparición del carné de puntos fue todo un acierto sumado a  la constante mejora de los vehículos en cuanto a seguridad pasiva y activa, en poco tiempo observamos cómo se reducía la mortalidad.

En conclusión desde los años 50 a la actualidad el crecimiento de la movilidad en las carreteras ha sido constante y el aumento de los accidentes de tráfico lo ha acompañado.

La mejora de las vías y de los vehículos ha impactado positivamente en el incremento de la seguridad.

Claves en la reducción de accidentes de tráfico

La concienciación, la educación, y el respeto son elementos claves en la reducción de accidentes de tráfico.

Las sociedades están en continuo desarrollo y crecimiento (5), los modelos sostenibles son en la actualidad una de las grandes preocupaciones y se encuentran en pleno debate.

En el año 2000, Nicholas Negroponte, gurú de las TIC, acuñó el término “indigentes digitales” sin que nada tenga que ver con el potencial económico sino con nuestra relación con las tecnologías de la información y la comunicación así también como con la era digital.

No paramos de innovar y desarrollar modelos económicos basados en la digitalización, de tal forma que ya se habla de la cuarta revolución industrial: la digitalización y la búsqueda de la sostenibilidad.

La movilidad se está viendo modificada, la combinación de tecnologías, la movilidad local, la regulación, y la nueva movilidad de vehículos autónomos, las infraestructuras inteligentes, son grandes promotores de este cambio.

El factor humano no puede ser obviado en ningún momento y se debe de hacer un gran esfuerzo para que sea integrado en las TIC porque sin él no habrá movilidad segura y sostenible.

En las últimas semanas observamos como los medios de comunicación especializados hablan del fuerte empuje del transporte y la logística en la economía nacional, actualmente supone un 8% del PBI y da trabajo a más de 950.000 personas.

Difícilmente podremos hacer sostenible un sector si no incluimos el capital humano.

El Capital Humano

Una sociedad como la nuestra necesita un crecimiento continuo para salvaguardar el estado de bienestar, actualmente el empuje de la economía hace que el flujo de mercancías crezca  y eso implica todo un reto para la movilidad y la seguridad.

Necesitamos más capital humano cualificado que cubra las necesidades actuales y futuras.

Es por eso que los nuevos conductores deben estar dotados de nuevas competencias, tecnológicas, idiomas, automatización de procesos, etc., sin la ayuda del sistema educativo es muy complicado que esto se consiga.

El factor humano ha sabido adaptarse a los cambios y ha ido adquiriendo nuevas competencias que han permitido la interactuación con el resto de elementos del tráfico.

No podemos admitir pérdidas de vidas causadas por accidentes de tráfico a cambio de una movilidad absoluta y un crecimiento social y económico.

La sociedad debe de ser consciente que conducir conlleva un gran sentido de responsabilidad y empatía.

Los conductores y resto de usuarios de la vía deberán adaptarse al nuevo paradigma de la movilidad, deberán circular con la totalidad de sus capacidades y competencias, y yo añadiría, con responsabilidad, respeto y empatía.

Hagamos nuestro el objetivo de 0 víctimas en nuestras vías.

Manuel Nogales Romero

Director de Desarrollo

Etrasa